PEDRO SIMONCINI, REFERENTE DE LA TV
"Creo que nadie sabe ciertamente cuál es el fufuto de la televisión"
Entrevista: Adolfo M. Puyané
El Dr. Pedro Simoncini es uno de los hombres de la
televisión argentina de mayor predicamento y reconocimiento
entre sus pares. Basta nombrarlo para que inmediatamente se lo
identifique como alguien probo. Por su trayectoria, es lógico
que Simoncini trascienda inclusive a nivel internacional.
Justamente esto hace que casi continuamente participe de los
eventos sobresalientes que la televisión produce en distintas
latitudes del Planeta. Simoncini acaba de asistir a la NATBE
98, pero semanas anteriores estuvo en Nueva York invitado
por la United Nation World Television, organizadora junto a la
RAI de un forum creciente. También el presidente del Programa
Santa Clara, de TV Quality SA y Canal 5 de Rosario, presenció la
entrega de los cotizados premios Emy y participó de la cena
especial.
Con la fineza que lo caracteriza, Pedro Simoncini aceptó un reportaje propuesto por RTA y estos fueron los conceptos principales del entrevistado. Logicamente, no sólo se abordó la experiencia en Nueva York.
-Cuéntenos características de los dos eventos a los que concurrió en Estados Unidos.
-Es un foro mundial de televisión, organizado por Naciones Unidas. La reunión se celebró en el edificio central de Naciones Unidas en Nueva York (en el recinto donde se reúne el consejo económico social). Asistieron 300 personas, entre delegados oficiales, presidentes de empresas privadas, directivos de las cadenas públicas y privadas mas importantes del mundo, empresarios de compañías productoras de TV, algunas empresas productoras de tecnología y estudiosos de los temas de comunicaciones. El evento fue abierto por el secretario general de las Naciones Unidas, Hernán Coffee y las reuniones fueron presididas por el subsecretario general de UN. Resultaron de un muy alto nivel y hubo expositores reconocidos: desde Rupert Murdoch hasta Bloomberg, el presidente de la Warner, el presidente de Disney ABC y el director general de la RAI, el presidente de Mediaset que es la empresa de comunicaciones de Berlusconi en Italia y muchas otras entidades. Yo participé como oyente. Me pasé tres días deleitándome, escuchando las exposiciones y viendo las discusiones sobre los distintos temas que se planteaban. El tema general era el análisis de la situación actual de la TV y el futuro del entorno tecnológico. La reunión fue muy interesante; primero surgen las diferencias entre norte y sur, de los distintos países y las distintas regiones (había países asiáticos, africanos, etc.).
Lamentablemente América Latina fue el continente con menor representación y de la Argentina fui el único. Hubo gente de todas partes del mundo, la mayoría de EEUU, de Europa, de Canadá, Asia y Africa. Se percibieron las diferencias a nivel de TV entre las TV publicas y las TV privadas, la discusión eterna de la responsabilidad del medio y hubo un punto central en los tres días: si esta explosión tecnológica que hoy permite disponer de centenares de nuevas señales y nuevas posibilidades de transmisión de imágenes va a traer una mejora en la calidad de la programación, o si va a haber más de lo mismo y el más de lo mismo es volver a reproducir momentos negativos que la TV no debiera tener. No hubo conclusiones; simplemente se escuchaban opiniones, se discutía y se dejaban los temas flotando. En algunos casos había expositores de algunas entidades de radio y TV y se planteaban algunos problemas puntuales, como que los próximos mundiales (2002 y 2006) sean transmitidos no por los broadcasters sino por intermediarios, consorcios gigantescos.
-¿Se pueden resumir las diferencias de los expositores de un continente como Europa y el americano?
-La línea europea es una línea, en general, de una sutil defensa de la TV pública porque nació como pública y después se fue privatizando. Esa posición se ve en la calificación de basura con que en el recinto se habló de la TV privada. Y la responsabilidad que tiene la TV en general de incrementar la calidad; se habló de la TV basura como la programación de la TV comercial. No se escatimaron palabras, calificativos, nadie dejó de decir lo que pensaba. En cambio la TV americana, se mostró en defensa aboluta de la libertad de programación sin dejar de reconocer que hay determinades calidades que hay que respetar. Pero el saldo de todos llega siempre a la misma conclusión, se trata de la responsabilidad individual; el radiodifusor es en definitiva el responsable de todo. El hecho de que la TV esté en manos del Estado no le asegura la mejor calidad. Es una filosofía y una responsabilidad.
-¿Cuál fue la postura de América en el evento de New York?
-Todo se basó en presentar y dar las opiniones de cómo se ve este fenómeno de las convergencias de las nuevas tecnologías y de cómo se va a desenvolver la TV en medio de todas estos diferentes mecanismos técnicos. Una muy personal conclusión: creo que nadie sabe a ciencia cierta cual es el futuro; todos saben que el futuro va a cambiar. La digitalización y la globalizacion son realidades. La primera es un cambio total de la TV, me refiero a un cambio físico de producción, de estructuras, de transmisiones y de aparatos receptores que va a llevar muchos años antes de que pueda tener efectos comerciales, pero nadie puede ver qué es lo que va a pasar al final del camino. Creo que todos están yendo hacia esa dirección, pero se mueven mirando al mismo tiempo qué hace su compañero de ruta, sin saber a ciencia cierta que es lo que va a ocurrir.
-¿Cómo piensa que le va a ir a Argentina dentro de este contexto mundial?
-Creo que la Argentina se ha ubicado mucho mejor de lo que era dable esperar, teniendo en cuenta el atraso tecnológico, operativo y productivo que llevábamos a fines de la década del 80. Los años del 73 al 89 en que el Estado monopolizó la TV en nuestro país merece la calificación de la noche negra de la TV argentina. Nuestro único progreso entre comillas- fue la incorporación del color en 1978 (año en que transmitimos para afuera). De manera que a fines de la década del 80 estábamos muy atrasados, pero hemos pegado un gran salto por encima de determinadas etapas y en el contexto mundial, estamos en la vanguardia en la parte satelital y de la conjunción con otros elementos y de la utilización de la computación surgen estas nuevas posibiliades de las que ahora vamos a usufructuar casi en igualdad de condiciones que el resto del mundo civilizado. Venimos saltando etapas no cumpliendo- pero estamos menos mal de lo que realmente nos merecíamos.
-Desde su punto de vista, actualmente ¿qué nivel tiene la programación argentina? Si quiere hablemos de canales abiertos.
-El tema de la programación es altamente subjetivo. El rating es un punto de referencia para indicar cantidad de personas que ven el programa; eso no califica el contenido del programa. Con respecto a los contenidos de algunos programas, estoy en absoluto desacuerdo. La TV argentina ofrece serios puntos críticos, susceptibles de críticas pero ahí lo que tiene que primar es la responsabilidad individual del operador de cada medio. Parte de la competencia comercial tiene su factor predominante. Lo dramático es cuando se confunden y se mezclan los principios profesionales con estructuras tipo shows pseudo periodísticos ocn verdaderos shows televisivos. Eso no es propio de una TV que quiera transmitir con altura y veracidad los hechos. No se trata de ocultar la verdad sino cómo se trata.
-En lo estrictamente rentable de los canales abiertos, ¿existen dos TV, la de Capital y la del interior?
-No. En general, las dos han reaccionado siempre al unísono, porque la del interior está relacionada con la de la Capital por razones de programación, de noticias, operativas. Por otra parte, cuando el mercado nacional publicitariamente se reactiva, abarca todo el país. Puede ocurrir que el mercado nacional esté activo y el mercado local esté mas deprimido.
-Los canales del inteior del país ¿reciben el número de órdenes de publicidad que les permita tener las cuentas al día y fondos para producir?
-Diría que la mayor parte de los canales sí. Puede haber mercados que por su tamaño,circunstancialmente, enfrenten pequeñas dificultades. En general estoy en contacto con colegas del interior responsables de canales de todo tipo y tamaño, y observo que las quejas que pueden existir son legítimas pero no de peso en el desarrollo económico de la emisora.
-Háblenos sobre la entrega de los Emmy en la que Ud. participó.
-Soy miembro del Consejo Internacional de la Academia de Artes y Ciencias de la Televisión de Estados Unidos. De Argentina somos dos miembros; me acompaña Lucio Pagliaro, de Canal 13. Como se sabe, los Emmy son a la televisión lo que los Oscar son al cine. Y la Academia entrega los Emmy a la producción local de Estados Unidos en Los Angeles. Por otro lado, los Emmy a la producción internacional es una entrega que se hace en Nueva York. Como miembro del Consejo Internacional participo en la entrega que se hace en Nueva York. Es una ceremonia como todas las entregas de premios, muy simpática. En esta oportunidad la condujo como otros años- sir Peter Ustinov, con su conocimiento; la mayor parte de los premios se los llevaron productoras americanas e inglesas y alguna canadiense. No hubo ningún premio que recayera en alguna producción latinoamericana. La preselección de producciones latinoamericanas fue coordinada por Artear.
-Como productor de señales para cable ¿cómo calificaría al 97? ¿Y que pronostica para el año 98?
-El año 97, en la última parte se presentó agitado por las fusiones y transformaciones que ha habido en el mercado; con las nuevas posibildades de la distribución de las señales entre señales básicas y señales premium. Ha habido también movimiento de señales en las grillas de los MSO; cada uno de ellos maneja su propia grilla y nosotros nos enteramos por la revista que le llega al abonado. El año arranca con un interrogante, una incertidumbre que tiene todo el mundo en este mercado con respecto a cómo va a seguir desarrollándose este proceso de las fusiones, del agrupamiento de las señales básicas y las premium y la incorporación de nuevas señales porque siguen habiendo nuevas ofertas.
-¿Los ingresos de capitales y las megacompras le hacen bien a la actividad?
-Estas megacompras significan en definitiva megainversiones, y significan de alguna manera la posibilidad de mantenerse al día con la evolución del mundo. La Argentina se ha mantenido y una de las razones por las cuales se ha podido mantener y hacer este salto tecnológico es por las inversiones que las compañías de cable, las telefónicas y tantas otras han realizado en el m ercado. Sin esas inversiones no hubiéramos podido tener esa situación; eso trae otro tipo de problemas que hay que encarar por otro lado.
-Hay gente con temor porque todas esas empresas estén enlazadas...
-Desgraciadamente, necesariamente, la estructura misma del negocio va haciendo que para defenderse todos se vayan amuchando. Creo que en el futuro habrá otras transformaciones. En este momento la transformación está muy ligada al progreso del sector.
-¿No cree -como muchos- que el televidente corre peligro por el hecho de que en el fondo el dueño pueda ser un solo prestador.
-Ahí estamos poniendo el centro en otro tema. No le temo a que se forme una empresa grande, en la medida en que haya varias empresas grandes que puedan competir entre sí; lo malo es cuando se crea el monopolio de una gran empresa. Contra eso hay que luchar. Por ahora, el cuadro de situación muestra una mezcla informal y es arriesgado opinar lo que va a pasar.