EDITORIAL

El Plan Técnico de FM está terminado y publicado, no es poco

Con la aprobación del Plan Técnico Nacional de Frecuencias para el Servicio de Radiodifusión de Frecuencia Modulada (FM), el Gobierno ha cubierto un bache técnico que se produjo en 1984 cuando por el Decreto 1151 (Administración de Raúl Alfonsín) quedó suspendido el llamado PLANARA.

Desde entonces a la fecha pasaron casi tres lustros durante los cuales la radio comunitaria explotó en una forma desordenada, propio de una falta de planificación en el espectro. Desde luego que el surgimiento de más de tres mil estaciones de frecuencia modulada desencadenó en el país un gran movimiento comercial, además de crearse varios miles de fuentes de trabajo. Inclusive, las FM se constituyeron en expresiones pluralistas dentro de la Democracia. Pero la mora del Estado en regularizar las radios terminó por crear la bien llamada "Guerra de las potencias" que con el tiempo fue convirtiéndose en un gran mal para los oyentes dado que hoy es muy difícil escuchar una emisión limpia, sin superposiciones. Hasta determinado momento el crecimiento pudo ser positivo, pero es justo reconocer que a esta altura se cayó en la ley de la selva: gana el más poderoso económicamente.

Para salir de la anormalidad imperante -y para que las posibilidades se equiparen- faltaba el Plan Técnico de FM, todos estos años trabado por los vaivenes de la política y las enemistades que reinaron entre las conducciones del COMFER y la Secretaría de Comunicaciones.

La creación del nuevo Plan de Frecuencias se presenta como una bocanada de aire para los hoy sufridos radiodifusores, hartos de tanta incertidumbre. En estas líneas no vamos a entrar en el análisis de la bisoña norma. Para dar un fallo que esté a la altura de las circunstancias es necesario estudiar a fondo el marco creado. Los técnicos lo están haciendo y son los más autorizados para adelantarse con su opinión al resultado que vendrá.

El COMFER trabaja y en días apenas elevará al presidente Carlos Menem el proyecto de decreto que abrirá el camino para que más de dos millares de radiodifusores obtengan la postergada licencia. Es de esperar -ahora más que nunca- que en las altas esferas del Gobierno no interrumpan este impulso que se observa. Los intereses de los sectores políticos en la radio de baja potencia hasta ahora contribuyeron en mucho para que el proceso de normalización siempre estuviera estancado. Si en la etapa que falta para la terminación de la obra, vuelven a imperar los intereses mezquinos, seguirá reinando la anarquía. Entonces es el tiempo para que la Secretaría de Medios de la Presidencia de la Nación (de ésta depende el COMFER) se imponga y le saque la firma a Carlos Menem y, de una vez por todas, comience la normalización.

La Secretaría de Comunicaciones -a través de la CNC- finalizó el Plan Técnico de FM. Entendemos que merece una valoración encomiable después de catorce años de vacío. "El Plan" -como estamos acostumbrados a llamarlo- está terminado y publicado. No es poco.