Un lobo disfrazado de cordero

Son muchas las reflexiones que se pueden hacer en torno a la anunciada regularización del espectro de FM

En diez años de ejercicio sin normalizar, las radios de baja potencia parecen que al fin, tienen la puerta abierta para alcanzar la regularización.

Naturalmente, una decada de dejadez no es poco y, de tal modo, durante este tiempo son innumerables los vaivenes que atravesaron.

Pero si en un primer golpe de vista es bienvenido el anuncio de regularización, reflexionando más hondamente bien se puede llegar a la conclusión de que no es tan así. En este sentido, como lo venimos sosteniendo desde estas páginas, ratificamos la aseveración sobre la necesidad de una vez por todas de ejecutar una acción de normalización.

Sin embargo es motivo de rechazo el hecho de que se mantengan las condiciones del artículo 17 del Decreto 310, que obligaba a las emisoras inscriptas por Resolución 142-SC/96 a cesar las emisiones a partir del 23 de marzo de 1998. Entonces -como ahora- no se tuvo en cuenta que más de mil radios acudieron a la invitación de inscripción que el mismo Estado les hizo un tiempo antes y, de repente sin entenderse, las obligaba a silenciarse sin tener en cuenta los compromisos asumidos. Por la medida arbitraria dictada desde el COMFER, ese millar de FM -en su mayoría- continuó transmitiendo y esto sigue inhabilitándolas ahora para ir tras la licencia. De ahí que hace casi un año sostuvimos que el decreto normalizador era de incumplimiento imposible...sin que no se derrame sangre.

Hoy, con la fresca Resolución 16 a la vista, nos surgen muchísimas reflexiones que por razones de espacio no podemos volcar, pero entre las más importantes no debemos dejar pasar por alto cuanto menos estas: este régimen de normalización va a sacar del aire a por lo menos dos millares de emisoras con todas las consecuencias que el lector pueda imaginarse. Más allá de esto, el Estado va a recibir una andanada de juicios con un importante costo económico y hasta puede suceder (no es descabellado pensarlo) que la normalización recibirá la orden de suspenderse.

La mora del Estado desde el dictado del Decreto 1357 de apertura de un registro de inscripción para las FM traerá lamentables consecuencias. Se dejó pasar demasiado tiempo y el sector creció desordenadamente hasta límites peligrosos como estaba ocurriendo, pero lo que va a venir, en lo inmediato va a obligar a una cirujía sin anestesia, como muchas veces ensayó el presidente de la Nación, Carlos Menem.