Tensión y sospechas de irregularidades en Radio Provincia
La situación por la que atraviesa la Radio Provincia de Buenos Aires se convirtió en las últimas semanas en el eje de una polémica que amenaza con terminar en el primer conflicto serio en la gestión del gobernador Carlos Ruckauf. Tanto es así, que lo que se inició como un ambicioso proyecto para convertir a la emisora en altamente competitiva le está generando al estado provincial un gasto que, sólo en contratos artísticos, supera el cuarto de millón de dólares mensuales. Y, además, ya generó -según dijeron a R&TA fuentes muy cercanas a la casa de gobierno de La Plata- un roce severo entre dos hombres de estrecha confianza del gobernador: su hijo, Germán, y su viejo vocero de prensa, hoy secretario de comunicaciones y titular de Radio Provincia, Julio Macchi. La voluminosa suma de dinero y los contratos que en algunos casos están fuertemente sospechados de irregularidades, fueron objetados por Germán Ruckauf, devenido en virtual hombre fuerte de la gobernación de su padre. Pero Macchi ganó esa pulseada y, según se escucha en los pasillos de la Casa de Gobierno, la contienda entre los dos pesos pesados dejó heridas que no parecen fáciles de cicatrizar. Al cierre de esta edición, la bancada de diputados del Justicialismo, mayoritaria en el parlamento provincial, consiguió frenar el tratamiento sobre tablas de un pedido de informes a Ruckauf sobre los manejos en la emisora. La iniciativa, presentada por el diputado aliancista Henry Stegmayer, no consiguió reunir los dos tercios de los legisladores, cantidad necesaria para abrir el debate, lo que sólo hubiera sido posible si el PJ accedía a votar la moción. Pero los disciplinados legisladores peronistas abortaron el intento y el pedido de informes está nuevamente varado en la Comisión de Comunicaciones de la Cámara Baja. La lectura rápida del escenario permite obtener una conclusión inequívoca: Ruckauf (y Macchi) ganaron tiempo. Por ahora, la sangre no llegará al río.

Contratos grandes, radio chica Los legisladores de la Alianza tienen sus cañones apuntados a los contratos artísticos que la conducción de la radio celebró con periodistas (algunos notorios, otros ignotos) que se incorporaron al staff con sueldos que, para lo que es la media de radios provinciales, son por demás generosos. No obstante, coinciden en señalar que «por ahora, lo que se advierte es un gran gasto innecesario, pero todavía no hay elementos concretos para imputarles a las autoridades provinciales la comisión de un delito». Lo cierto es que pese a las grandes erogaciones -fundamentalmente en sueldos- que dispuso la gestión Ruckauf en Radio Provincia, no ha conseguido hacer una radio competitiva. Salvo en La Plata y sus alrededores, la emisora no se escucha. Contrataron profesionales a salarios altos, pero no invirtieron en modernizar los equipos, potenciar las antenas, mejorar la calidad de emisión y llegar -como su nombre lo sugiere- a toda la «provincia» de Buenos Aires. No pocos legisladores -incluso varios del PJ-, rebautizaron a Radio Provincia: ahora la llaman «Radio La Plata». Las mismas fuentes sospechan, por información fragmentada y parcial a la que han accedido, que en menos de un año sucederá algo que puede cambiar la historia: la radio pasaría de su frecuencia actual, la 1270 de AM, a una mucho más seductora, la 530, pegadito a Radio Continental (590) y Rivadavia (630), y compartiendo el inicio del dial junto con la uruguayo-argentina Radio Colonia. «Parece que De la Rúa se lo prometió a Ruckauf», dicen. Lo cierto es que en la actualidad, la radio gasta en una desmesurada desproporción respecto de lo que son sus oyentes reales. Productores de programas que cobran entre 9.000 y 15.000 pesos mensuales; columnistas de 4.000; corresponsales en Córdoba, Neuquen y aún en Madrid mas no en localidades del interior del territorio bonaerense; periodistas de planta que cobran entre 300 y 500 pesos y aparecen cada vez más relegados por las rutilantes incorporaciones, y cuentas de publicidad que bajo la forma de coproducción reditúan excelentes negocios para empresas en manos de periodistas famosos, componen una acuarela difícil de explicar para el gobierno bonaerense. La sombra de presuntos ñoquis también se abate -aunque no hay denuncias judiciales concretas al respecto- sobre las nuevas contrataciones. Y también la sospecha sobre entrecruzamientos de favores político-periodísticos. Los legisladores de la Alianza se preguntan cómo y por qué hay columnistas de política que cobran 4.000 dólares por mes y al mismo tiempo ejercen jefaturas de esa misma sección en una agencia de noticias nacional, o de qué manera consiguió un periodista de un importantísimo diario argentino -de apellido compuesto-, quien siguió paso a paso la campaña presidencial del ex gobernador Eduardo Duhalde, está ahora conchabado en la misma radio por un salario que supera largamente al que percibe en el periódico que, por otra parte, paga los mejores sueldos del país. «A algunos los conocemos, pero hay otros a los que es muy difícil comprobarles el currículum. Tienen contratos como profesionales pero nadie puede comprobar, a ciencia cierta, que lo sean», dijo a esta publicación un legislador que pidió mantener su nombre en reserva. Dos casos emblemáticos

Pese a que la radio se escucha en La Plata y sus cercanos alrededores, la conducción de la emisora decidió que el programa «La Venganza será terrible», que conduce Alejandro Dolina en la madrugada de Radio Continental, debe también transmitirse por Provincia. Por ese servicio de retransmisión, la emisora bonaerense paga mensualmente 10.000 pesos a Continental, según cifras proporcionadas por fuentes de la Comisión de Comunicaciones del parlamento provincial. Pero si un oyente de Bahía Blanca, Olavarría, Trenque Lauquen u otra localidad del interior bonaerense, quiere escuchar a Dolina, deberá hacerlo a través de la onda de Continental o de una repetidora local. Porque Provincia no se escucha o se escucha apenas. Otro caso curioso es el de las transmisiones de fútbol. Cuando el seleccionado argentino debutó en las eliminatorias del Mundial 2002, ante Venezuela, un equipo de la emisora contratado también en la nueva gestión transmitió en directo las alternativas. Para hacer un buen trabajo, la mayoría de los integrantes importantes de ese staff viajó alrededor de una semana antes a ese país. Nadie sabe cuál fue, exactamente, el índice de encendido de las emisoras, pero todos dan por descontado que no fue Provincia la favorita de los bonaerenses: muchos porque escogieron las tradicionales emisoras de transmisiones deportivas (Mitre, La Red, Rivadavia, Continental) y otros -seguramente la mayoría- porque no obtienen en su receptor la señal de la emisora bonaerense. Nadie conoce, tampoco, cuál fue la ecuación económica final de esa travesía venezolana. Pero casi todos suponen que el balance arrojó un rojo importante.

 

 

«Sofovichizacion»

También dentro del elenco gubernamental bonaerense hay no pocos funcionarios que miran con recelo y sospecha a Radio Provincia. Uno de esos funcionarios fue el que acuñó un término para describir lo que -según supone- sucede en la emisora: «Sofovichización». Con ese barbarismo inventado para la ocasión, aluden a la gestión de Gerardo Sofovich al frente de ATC, tarea por la que ahora enfrenta una acción penal ante la Justicia Federal -en el juzgado del magistrado Carlos Liporaci- y declaró a principios de agosto durante más de cinco horas. Sofovich puede ser procesado por su paso en el actual Canal 7. El parangón entre Sofovich y la actual conducción de Radio Provincia tiene una arista ríspida: el ex interventor de ATC produjo una abultada deuda en el canal pese a conseguir una cantidad importante de avisos publicitarios. Claro que esos avisos se canalizaban a través de agencias cautivas, de su propiedad o de algún pariente cercano. Poco o nada del producto de esas publicidades le quedaron al canal. ¿Está pasando lo mismo en Radio Provincia? Ambos casos tienen un punto en común: el periodista Mauricio Goldfarb, popularmente conocido como Mauro Viale. Hombre fuerte en ATC en tiempos de Sofovich, hoy tiene un programa en la emisora bonaerense que produce a través de su empresa, Viale Medios. La radio -según los datos obtenidos por esta publicación y consignados en los facsímiles de la lista de contratos que ilustran esta página- paga sueldos a productores de ese programa. Pero fuentes inobjetables dijeron a R&TA que existe además un ventajoso convenio de coproducción respecto de la tanda publicitaria, que inclina la balanza del dinero con generoso volumen hacia las arcas del periodista de las Samanthas, las Natalias, las momias truchas y los Jacobos.